Una insaciable sed de poder

Posted: miércoles, 19 de marzo de 2014 by Reino de Terror in
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“-Señor Baulder, ya esta todo listo. Los siervos han preparado la zona y los materiales según sus indicaciones.
-Han tardado mucho. ¿Hubo problemas?
-Dos de ellos se han salido huyendo al conocer la naturaleza de este trabajo. Los demás eran reticentes a colaborar pero el peso de la paga ha podido más que sus supercherías. Dicen de que estos parajes han sido olvidados por los Dioses y que los peligros acechan en cada sombra. Tienen miedo Señor.
-No les falta razón. Tú también deberías tenerlo ”



Ninguneados y olvidados, los miembros de las Dinastías solo sueñan con los tiempos en los que gobernaban naciones y el destino de la Humanidad reposaba sobre sus hombros. La mayoría sobrevive como puede, haciendo gala de su desgastado apellido, viviendo a la sombra de las glorias pasadas. Otros no se resignan a su nueva posición social. Ansían insanamente de nuevo el poder, la fama y la fortuna y están dispuestos a conseguirlos a cualquier precio.

Pero sus familias están arruinadas, los antaño aliados corrieron a posicionarse con los nuevos líderes y no tienen suficiente poder para ser ni siquiera una pequeña amenaza, así que buscan cualquier medio con el que poder llevar a cabo sus intrigas.

Según cuentan las viejas historias, desperdigados por el mundo yacen ocultos ritos por el cual los hombres pueden obtener poderes inimaginables. Tachados por muchos como meras habladurías, sólo unos pocos han sido lo bastante pertinaces (y atrevidos) para investigar estas leyendas. Dichas búsquedas llegaron a oídos de los más ambiciosos miembros de las Dinastías, que no dudaron en saber más sobre la realidad de esos mitos. Después de muchos e infructuosos intentos, la espera dió al fin su fruto: algunos de estos mitos resultaron ser ciertos, oscuros rituales que invocan poderes ignotos, concediendo enormes favores a quienes los reclaman. Esto les dió la herramienta perfecta para su escalada de poder: poderes casi divinos con lo que derrocar el poder vigente y erigirse de nuevo reyes de los hombres. Aunque el precio a pagar es muy alto: la propia alma del ritualista.

Al contacto con esta impía magia, el alma se va corrompiendo, enturbiando no solo la mente del taumaturgo, si no atrofiando también su cuerpo. Poco a poco, el alma o chispa vital queda cada vez más ligada a su oscuro benefactor hasta que éste, viendo prescindible a su maltrecho peón, decide reclamarla para él.

Aún así, esto no amilana a los ritualistas, que siguen usando las artes oscuras para conseguir sus objetivos, creyendo que se podrán hacer los bastante poderosos como para poder engañar a su destino y conservar su maltrecha alma.

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