Todo tiene un precio

Posted: miércoles, 26 de marzo de 2014 by Reino de Terror in
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“Remarcable fue entonces la actuación del Caudillo Brago en la Batalla de Orgil.
Considerado un mediocre estratega y al mando de no más de 100 hombres de armas, la mayoría campesinos, su actuación fue decisiva: cuando la noche cayó, se infiltró junto a sus hombre en el campamento enemigo, destruyendolo por completo, pasando a cuchillo casi a la totalidad del contingente enemigo. Esto supuso el encumbramiento de Brago como Caudillo, que gozó de enorme fama y poder, gobernando con puño de hierro la antigua región de Galfrost. Por desgracia, la enfermedad se cebó con él pocos años más tarde, muriendo afectado de demencia y enormes fiebres.”

Tobias Medel -Crónicas Vol. II-



Después de la gran guerra celestial, los dioses vencidos fueron condenados al eterno destierro en el Bezdibenis (también llamado La Torre Invertida por los humanos) donde pasarían retenidos el resto de su existencia. Conscientes de su inminente encierro y de que, para algún día poder escapar de allí necesitarían a los humanos, escondieron en el mundo material ritos y fórmulas que los mortales podrían usar para contactar con ellos en un futuro, aguardando pacientes que las nuevas generaciones de hombres se expandieran de nuevo por todo el mundo y desentrañasen los misterios de dichos secretos.


Con el paso del tiempo, estos planes dieron su fruto: los humanos hallaron la forma de comunicarse con los Caídos y estos comenzaron su carrera para ganar el poder encerrado en el alma humana, y así ascender en la férrea jerarquía de Bezdibenis.


Dentro de todo ser humano hay un alma que se alimenta de una Chispa Vital, un pequeño fragmento de poder divino que surge del Pozo de la Vida. Una vez que la persona muere, el alma asciende y la Chispa Vital vuelve al Pozo, iniciando de nuevo el ciclo al introducirse en otra alma.


Sabedores del poder que encierra los humanos, los Caídos tejen sus redes desde el infierno para tentar al mayor número de personas: fascinan a sus contactados otorgando poderes sobrenaturales, fingen sumisión a éstos mientras, poco a poco, van pervirtiendo su alma, de forma que ésta no vuelva de nuevo al ciclo del Pozo de la Vida y el demonio pueda así consumirla y obtener su poder, preparándose para abandonar su cárcel y asaltar el cielo para reclamar su condición divina.

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